Un símbolo de la represión que sale de prisión hacia el exilio
Luis Manuel Otero Alcántara, artista y activista cubano, fundador del Movimiento San Isidro, acaba de salir de Cuba tras pasar cinco años encarcelado por su oposición abierta al régimen. Su libertad no fue plena: la Seguridad del Estado le dejó claro que la única salida era abandonar la isla, por lo que viajó directamente al exilio en Miami. Desde allí, en entrevista con El País, reflexiona sobre la crisis política, económica y social que atraviesa Cuba y sobre el estado de ánimo de una población que, según él, ha llegado a un punto límite.
El artista describe una patria “desnutrida” y “asfixiada”, donde la falta de alimentos, medicinas y oportunidades se combina con un nivel de control y represión que convierte cada gesto de disidencia en un riesgo de cárcel. La élite gobernante, sostiene, vive en una burbuja de privilegios y corrupción, mientras el resto del país se hunde en la precariedad. En ese contexto, Otero Alcántara considera que su salida forzada es una nueva muestra de cómo el régimen usa a los presos políticos como fichas de negociación, al tiempo que intenta desactivar cualquier liderazgo incómodo dentro de la isla.
“Los cubanos están locos porque pase algo”
La frase que da título al reportaje —“Los cubanos están locos porque pase algo, cualquier cosa”— resume el nivel de desesperación que percibe el artista en la sociedad cubana. Más allá de ideologías concretas, explica, la mayoría de la gente quiere un cambio que ponga fin a la aflicción cotidiana: largas colas, apagones, salarios que no alcanzan, ausencia de libertades y la sensación de vivir en un país sin futuro. Muchos, afirma, ni siquiera tienen claro cuál debería ser el modelo de reemplazo, pero sí saben que no quieren seguir bajo el sistema actual.
Otero Alcántara recuerda que, durante años, era común que los cubanos se levantaran cada viernes preguntando si ya había ocurrido “algo”: una intervención, un colapso del gobierno, cualquier evento capaz de alterar la inercia de la dictadura. Esa expectativa permanente refleja un deseo de ruptura que va más allá de las protestas puntuales, y que está alimentado por ejemplos regionales como el caso de Venezuela y las presiones internacionales sobre otros regímenes autoritarios.
Intervención externa y futuro político de Cuba
El artista se declara pacifista y contrario a bombardeos o salidas violentas indiscriminadas, pero reconoce que, en la práctica, muchos cubanos imaginan una “intervención quirúrgica” que saque del poder a la cúpula gobernante sin destruir el país. En su metáfora, el régimen funciona como un “macho abusador” o un “ratón” acorralado que amenaza con matar a todos antes de permitir el cambio, mientras la población se va muriendo poco a poco por falta de recursos y derechos.
Otero Alcántara sostiene que Cuba vive un momento decisivo, en el que se cruzan la crisis interna y las posibles negociaciones externas, especialmente con Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump. Cree que cualquier transición dependerá tanto de las decisiones de Washington y otros actores internacionales como del trabajo acumulado de activistas, opositores y ciudadanos que han mantenido viva la exigencia de libertad dentro y fuera de la isla.
Rebeldía, presos políticos y aprendizaje democrático
En la entrevista, el artista recuerda las protestas del 11 de julio de 2021, cuando miles de personas salieron a las calles para exigir cambios y el gobierno respondió con detenciones masivas y largas condenas contra jóvenes y adolescentes. Ese episodio, a su juicio, demostró que la sociedad cubana está aprendiendo a ejercer su ciudadanía, a organizarse y a desafiar el miedo, aunque la represión haya sido brutal.
Otero Alcántara insiste en que la única salida sostenible para Cuba pasa por la construcción de una democracia real: libertad de expresión, separación de poderes, instituciones que limiten el poder absoluto y líderes sometidos a reglas y controles. En su visión, el presidente debe dejar de ser una figura sacralizada para convertirse en un simple funcionario público, responsable ante la ley y la ciudadanía. Para lograrlo, cree que Cuba necesitará apoyo internacional, desde Europa y América hasta organismos especializados en transiciones democráticas, que ayuden a reducir la violencia y a diseñar estructuras que sobrevivan más allá de cualquier líder.
Fuente: Entrevista de Luis Manuel Otero Alcántara en El País y declaraciones recientes del artista en medios como Martí Noticias y Univision sobre su excarcelación, exilio y visión de la crisis cubana.elpais+2youtube

