Asesinato de una pareja deportada a Guatemala reabre el debate sobre las políticas de ICE

Asesinato de una pareja deportada a Guatemala reabre el debate sobre las políticas de ICE

De Overland, Missouri, al cañaveral de Retalhuleu

Lo que comenzó como un operativo migratorio de rutina en Overland, Missouri, terminó en una tragedia que hoy sacude a comunidades en Estados Unidos y Guatemala. Nixon Giovanni Pérez Paz, de 43 años, y su esposa, Glendy Marisol González de la Cruz, de 25, fueron hallados ejecutados en un cañaveral del sur de Guatemala, con las manos y los pies atados, amordazados y con múltiples impactos de bala. A su lado, su hija de 14 meses, Giovanni, fue encontrada con vida, llorando y con síntomas de deshidratación, antes de ser trasladada a un hospital.

La pareja había vivido varios años en Estados Unidos, donde Nixon trabajaba en techado y construcción. En 2025, un control de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Missouri terminó con su detención y deportación a Guatemala, país del que años antes habían huido por violencia y pobreza. Glendy permaneció inicialmente en Estados Unidos, pero semanas antes del crimen tomó la difícil decisión de “autodeportarse” y regresar voluntariamente para reunirse con su esposo e hija, tratando de reconstruir la vida familiar en su país de origen.


El operativo de ICE que rompió a una familia

El hermano de Nixon, Rolando Pérez Paz, ha relatado que el encuentro con ICE fue abrupto y sin mayor explicación. De madrugada, mientras ambos se dirigían a un trabajo de techado, fueron interceptados cerca de su casa por agentes que descendieron de un vehículo sin distintivos, los sacaron de su camioneta, los esposaron y los trasladaron a un centro de detención. Les informaron únicamente que serían deportados por encontrarse de forma irregular en Estados Unidos, sin precisar orden judicial específica.

Meses después, Nixon ya estaba de vuelta en Guatemala, intentando adaptarse a un entorno marcado por la inseguridad. Glendy, consciente del riesgo de nuevas detenciones y del miedo constante a ser separada de sus hijas, decidió renunciar a su vida en Missouri y regresar al país centroamericano. El reencuentro se produjo apenas semanas antes del asesinato, lo que convierte el caso en un símbolo del impacto humano de las deportaciones que rompen proyectos de vida y obligan a volver a contextos peligrosos.


Desaparición y hallazgo en Retalhuleu

Según la familia, la última vez que vieron con vida a la pareja fue el 20 de julio, cuando salieron de su vivienda para registrar una motocicleta en una comunidad cercana. Nunca regresaron. Días después, la Policía Nacional Civil de Guatemala reportó el hallazgo de dos cuerpos en un cañaveral de Retalhuleu que coincidían con las características de Nixon y Glendy: ambos atados, amordazados y con signos de violencia física, además de los disparos.

El caso fue asumido por la fiscalía guatemalteca, que mantiene abierta una investigación para esclarecer el móvil y determinar quiénes están detrás del doble homicidio. Hasta ahora no se ha informado de detenciones ni se ha confirmado si el crimen está vinculado a delincuencia local, intento de robo, ajuste de cuentas o si su condición de retornados desde Estados Unidos pudo haberlos convertido en blancos especialmente vulnerables.


Tres hijas huérfanas y una comunidad en duelo

Detrás de las cifras y los titulares hay una familia destrozada. Nixon y Glendy dejan tres hijas: dos que permanecen en Estados Unidos, de 11 y 5 años, y la pequeña Giovanni, de 14 meses, que sobrevivió al crimen en Guatemala. La comunidad de Overland ha organizado una vigilia frente al Ayuntamiento para el 2 de agosto, con el objetivo de honrar la memoria de la pareja y visibilizar el impacto de las políticas migratorias sobre familias trabajadoras que llevaban años construyendo su vida en el país.

Organizaciones como Project Libertad y colectivos de derechos de los migrantes han descrito el caso como “horrífico” y lo han vinculado a un patrón más amplio: deportaciones que envían a personas de vuelta a zonas de alto riesgo sin garantías de seguridad, mientras se multiplican casos de retornados que son víctimas de violencia, extorsión o reclutamiento forzado. El asesinato de Nixon y Glendy se ha convertido en un punto de referencia para exigir que las decisiones migratorias consideren las condiciones reales a las que se devuelve a miles de personas.


Debate renovado sobre el rol de ICE

ICE sostiene que su misión es proteger a Estados Unidos del crimen transfronterizo e inmigración ilegal, aplicando la ley migratoria con base en cientos de normas federales. Sin embargo, historias como la de Nixon y Glendy ponen sobre la mesa preguntas incómodas: ¿qué responsabilidad ética tiene el sistema migratorio cuando las personas deportadas regresan a contextos letales? ¿Es suficiente limitarse a la letra de la ley, sin considerar el riesgo extremo al que se expone a familias con arraigo y vida estable en Estados Unidos?

El asesinato de la pareja no implica una relación directa y comprobada entre ICE y el crimen, pero sí se convierte en símbolo de una cadena de decisiones que culmina en una tragedia. Para las comunidades migrantes, el mensaje es claro: mientras no se reforme el enfoque de deportaciones y no se incorpore una evaluación de riesgo real en los países de origen, casos como éste seguirán ocurriendo y seguirán rompiendo familias entre fronteras.

Fuente: St. Louis Public Radio, Univision, KCUR, Devdiscourse y organizaciones migrantes que cubrieron el asesinato de Nixon Giovanni Pérez Paz y Glendy Marisol González de la Cruz tras su deportación desde Estados Unidos.stlpr+4

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