Un hallazgo más de un siglo después
Un equipo de buzos británicos localizó los restos del guardacostas estadounidense USS Tampa, considerado el mayor buque naval de Estados Unidos perdido durante la Primera Guerra Mundial. El hallazgo se produjo en el fondo del mar frente a la costa de Cornualles, en el Reino Unido, cerrando una búsqueda histórica que se extendió durante más de un siglo.
El descubrimiento fue anunciado por la Guardia Costera de Estados Unidos, que se encargó de confirmar la identidad del pecio a partir de referencias técnicas y de imágenes de la estructura del barco. La noticia devolvió a la atención pública un episodio de la Gran Guerra que, hasta ahora, permanecía en el ámbito de la historia sin una ubicación precisa.
El Tampa y su importancia estratégica
El USS Tampa era un guardacostas estadounidense de gran tamaño que cumplía misiones de escolta de convoyes en el Atlántico durante la Primera Guerra Mundial. En su último viaje, el barco se encontraba trasladando a más de 100 tripulantes, entre guardacostas, marinos estadounidenses y personal británico, cuando fue interceptado por un submarino alemán en la costa sur de Inglaterra.
En el ataque, el submarino UB‑41 disparó un único torpedo que impactó directamente en el Tampa, hundiéndolo en apenas tres minutos. La rapidez del siniestro impidió cualquier intento de evacuación, y no hubo sobrevivientes. El número de víctimas se elevó a 131 personas, una de las mayores pérdidas de vida para Estados Unidos en el mar durante ese conflicto.
Detalles del hundimiento
El Tampa se encontraba escoltando un convoy de barcos mercantes cuando su capitán solicitó permiso para desviarse hacia un puerto de Gales debido a la falta de carbón. En ese trayecto, fue detectado por el submarino alemán UB‑41, que aprovechó la penumbra y el silueto del barco contra el atardecer para lanzar un ataque sorpresa.
La explosión inicial fue seguida por una segunda detonación, que los historiadores atribuyen a la ignición de polvo de carbón o a la explosión de cargas de profundidad almacenadas a bordo. El resultado fue un hundimiento casi inmediato, con todas las personas a bordo. Entre las víctimas se encontraban 111 guardacostas estadounidenses, cuatro marinos de la Armada de Estados Unidos y 16 británicos, incluyendo once tripulantes afroamericanos, los primeros de minorías étnicas en morir en combate dentro de la Guardia Costera.
El trabajo de los buzos británicos
El equipo responsable del hallazgo fue Gasperados, un grupo de buceo técnico integrado por voluntarios que colabora con historiadores e investigadores para identificar naufragios en aguas del Reino Unido. La búsqueda del Tampa se inició en 2023, tras tres años de investigación y múltiples viajes en los que se exploraron varios objetivos submarinos en la zona.
Los buzos trabajaron a una profundidad de 91 metros, uno de los límites técnicos del buceo autónomo, lo que convierte el descubrimiento en un logro tanto técnico como histórico. La confirmación de la identidad del pecio se realizó comparando la estructura del casco, la disposición de la superestructura y los restos del armamento con planos históricos y fotografías del Tampa.

Por qué el hallazgo es relevante
El hallazgo del Tampa tiene una enorme importancia simbólica para Estados Unidos, ya que permite a la Guardia Costera y a las familias de las víctimas conocer el lugar exacto donde descansa el barco y la tripulación. El almirante Kevin Lunday, comandante de la Guardia Costera, describió el descubrimiento como una forma de conectar con el sacrificio de quienes sirvieron en la Primera Guerra Mundial y reafirmar el valor de la devoción al deber.
Para el equipo de buzos, el Tahoe representa un ejemplo de cómo la colaboración entre voluntarios, historiadores y autoridades navales puede recuperar parte del pasado sin alterar demasiado los sitios de tumba submarina. La Guardia Costera ha señalado que podría avanzar con exploraciones adicionales, ahora mediante tecnología robótica y sistemas autónomos, para documentar el pecio con mayor detalle.
Lo que se sabe hasta ahora
El naufragio fue localizado a unos 91 metros de profundidad y a aproximadamente 80 kilómetros de la costa de Cornualles, en aguas británicas. La confirmación de la identidad se basó en la correspondencia entre las imágenes submarinas y la documentación histórica oficial del barco, incluyendo detalles de la estructura, el timón y el armamento característico del Tampa.
La investigación marítima también ha contribuido a reconstruir con mayor precisión los últimos minutos del barco, incluyendo el rumbo que había tomado, la comunicación con el puerto de destino y las circunstancias que permitieron el ataque del submarino alemán. Estos datos enriquecen la narrativa histórica y ayudan a transmitir la historia a nuevas generaciones, manteniendo viva la memoria de quienes perdieron la vida en el siniestro.
Fuente: Infobae, actualizaciones de la Guardia Costera de Estados Unidos y coberturas internacionales del hallazgo

