Indignación ciudadana y llamado a reformas
Desde los primeros reportes sobre las irregularidades financieras vinculadas a Héctor Brands, sectores de la sociedad panameña han reclamado celeridad en la investigación, sanciones ejemplares y reformas de fondo en los mecanismos de control de fondos públicos.
Para muchos ciudadanos, el caso representa la confirmación de lo que ya se intuía: contratos estatales entregados a amigos, familiares o sociedades vinculadas, sin escrutinio real, con uso de testaferros y sin transparencia. El escándalo ha reactivado un debate necesario sobre rendición de cuentas en Panamá.
Demandas políticas: auditoría, control y rendición de cuentas
Organizaciones civiles, analistas y opositores coinciden en que el caso Brands no debe quedar aislado: proponen una auditoría general a todos los contratos adjudicados por Pandeportes en los últimos años, incluyendo obras públicas, licitaciones, adendas y desembolsos. Además, reclaman la publicación de beneficiarios reales de contratos estatales, transparencia en licitaciones y eliminación de cláusulas que posibilitan conflicto de interés.
El objetivo: evitar que funcionarios con cargos públicos mantengan empresas vinculadas, o que sociedades pantalla participen en procesos estatales sin que haya control efectivo.
Riesgo de retorno a la impunidad si no hay sanciones claras
Muchos ciudadanos advierten que sin condenas ejemplares, decomisos efectivos y reparación del daño, el caso podría terminar como otro escándalo más olvidado en la historia. La impunidad ha sido una constante en casos de corrupción en Panamá; por eso, exigen que esta vez la justicia actúe con firmeza, y que los bienes mal habidos regresen al Estado.
Una denuncia pública señaló que decenas de proyectos adjudicados bajo la gestión de Brands están inconclusos, abandonados o con sobrecostos —obra del descuido administrativo pero también de la corrupción estructural. Espacio Cívico+2tvn-2.com+2
Esperanza de un cambio institucional
El escándalo ha provocado también una reacción institucional: el actual director de Pandeportes, Miguel Ordóñez, ya ha iniciado denuncias internas y procesos de auditoría para revisar proyectos pendientes, reinspeccionar contratos adjudicados bajo la administración anterior y rescatar obras abandonadas. Esto podría marcar un cambio real en la gestión pública. tvn-2.com+1
Para muchos analistas, si el Estado logra usar este caso como punto de partida para reformas profundas —transparencia, control, rendición de cuentas—, podría evitarse que se repitan esquemas de corrupción y restaurar parte de la confianza ciudadana.
La sociedad panameña exige más que un nombre detenido: pide cambios estructurales, transparencia real y un sistema que no permita que la corrupción se normalice. El caso Brands puede ser el catalizador de esa transformación.

