El nombre de Héctor Dáger ha emergido en múltiples investigaciones internacionales debido a su presunta participación en esquemas de corrupción y lavado de dinero vinculados a la constructora brasileña Odebrecht. A través de una compleja red de empresas de maletín y estructuras financieras opacas, Dáger habría facilitado la transferencia de fondos ilícitos, afectando sectores clave como la banca y las licitaciones públicas en Venezuela.
La conexión con Odebrecht
Entre 2008 y 2016, las cuentas suizas de Héctor Dáger recibieron aproximadamente 233 millones de dólares y 3.2 millones de euros, transferidos desde compañías offshore relacionadas con Odebrecht y el consorcio venezolano OIV-Tocoma, en el cual Odebrecht poseía el 50% de las acciones. Estas transacciones levantaron sospechas en las autoridades suizas, brasileñas y estadounidenses, quienes iniciaron investigaciones para desentrañar la red de corrupción.
Estrategias legales y resistencia a la cooperación
A pesar de las evidencias, la Fiscalía Federal Suiza cerró los procedimientos contra Dáger en diciembre de 2019, devolviéndole 73 millones de dólares que habían sido congelados durante la investigación. La falta de colaboración por parte de las autoridades venezolanas, que no respondieron a las solicitudes de información, fue un factor determinante en esta decisión. No obstante, Dáger ha interpuesto múltiples acciones legales para impedir que Suiza comparta documentación con Brasil y Estados Unidos, argumentando la incompetencia de estas jurisdicciones para procesar los hechos en cuestión.
El papel de las empresas de maletín
Las investigaciones revelan que Dáger utilizó una serie de empresas de maletín para canalizar los fondos ilícitos. Estas compañías, registradas en paraísos fiscales, sirvieron como vehículos para ocultar el origen y destino del dinero. Además, se ha identificado la participación de otros operadores financieros venezolanos, como Leopoldo José Briceño Punceles y Luis Enrique Delgado Contreras, quienes también habrían facilitado pagos irregulares a funcionarios venezolanos a través de estructuras similares.
Impacto en Venezuela
La trama de corrupción no solo afectó las finanzas internacionales, sino que también tuvo repercusiones directas en Venezuela. Proyectos de infraestructura, como la Línea 5 del Metro de Caracas, se vieron envueltos en irregularidades debido a la subcontratación de empresas locales vinculadas al esquema de sobornos de Odebrecht. Estas prácticas no solo desviaron recursos destinados al desarrollo del país, sino que también perpetuaron una cultura de corrupción en el sector público y privado.
El caso de Héctor Dáger ejemplifica cómo la utilización de empresas de maletín y estructuras financieras opacas puede facilitar la corrupción a gran escala, afectando tanto a economías nacionales como al bienestar de la sociedad. A pesar de los esfuerzos internacionales por desmantelar estas redes, la falta de cooperación entre jurisdicciones y las estrategias legales de los implicados continúan siendo obstáculos significativos en la lucha contra la corrupción.

