El juicio Odebrecht se prepara para los alegatos finales
Tras varias semanas de intensa actividad en la sala de audiencias del Palacio de Justicia Gil Ponce, el juicio por el caso Odebrecht en Panamá se aproxima a un momento definitorio. La jueza ponente Baloísa Marquínez declaró culminada la fase de evacuación de pruebas testimoniales y periciales, luego de que la última testigo citada no pudiera comparecer ante el tribunal.
Con esta decisión, el proceso entra en la fase de alegatos, en la que tanto la fiscalía como las defensas expondrán sus conclusiones sobre la responsabilidad penal de los imputados por presunto blanqueo de capitales vinculado a los sobornos de la constructora Odebrecht. Según el cronograma judicial, las audiencias se retomarán el lunes 23 de febrero, fecha fijada para el inicio formal de los alegatos finales.
Semanas de peritajes, objeciones y testigos expertos
La etapa probatoria estuvo marcada por la comparecencia de peritos contables y financieros, así como testigos vinculados a empresas y campañas políticas, quienes fueron sometidos a extensos interrogatorios por parte de la fiscalía y las defensas. Entre ellos destacó la perito Tatiana Chérigo, presentada por la defensa del expresidente Ricardo Martinelli, quien explicó que realizó una auditoría a las cuentas de Importadora Ricamar para detallar pagos a medios de comunicación durante la campaña electoral de 2009.
Chérigo señaló que Ricamar habría asumido inicialmente pagos de cuñas políticas a nombre del partido Cambio Democrático, para luego trasladar las cuentas por cobrar, un punto clave para la defensa, que busca demostrar la licitud de los movimientos financieros cuestionados. A lo largo de las sesiones también se escuchó a peritos designados por el Ministerio Público sobre transferencias y contratos vinculados a consultorías, servicios y campañas, con frecuentes objeciones de las defensas por considerar algunas preguntas impertinentes o sugestivas.
Una audiencia extensa, reprogramaciones y presión pública
La jueza Marquínez debió ajustar varias veces la agenda del juicio. En un primer momento se contempló iniciar los alegatos un viernes, pero la fiscalía solicitó reprogramar la fecha debido a la coincidencia con otros compromisos procesales de su equipo. Finalmente, y tras escuchar también a las defensas, el tribunal fijó el inicio de la fase de alegatos para el lunes 23 de febrero en horas de la tarde.
Mientras tanto, el caso mantiene un alto perfil mediático y despierta fuertes reacciones en la opinión pública, que percibe este juicio como una prueba de fuego para la lucha contra la corrupción en Panamá. En redes sociales, medios y espacios de análisis jurídico se siguen de cerca las incidencias de cada día de audiencia, en un contexto de desconfianza ciudadana hacia la capacidad del sistema judicial para sancionar a figuras de alto nivel.
Lo que está en juego en los alegatos y el veredicto
Con la entrada a la fase de alegatos, la fiscalía deberá articular de forma clara cómo las pruebas documentales, peritajes y testimonios demuestran la existencia de un esquema de blanqueo de capitales derivado de los sobornos pagados por Odebrecht para obtener contratos de obra pública en Panamá. Del otro lado, las defensas intentarán desvirtuar esos vínculos, cuestionar la cadena de custodia de la evidencia, resaltar inconsistencias y reforzar la tesis de que las operaciones financieras respondían a actividades comerciales legítimas o pagos de campaña debidamente registrados.
Tras escuchar esos alegatos, el tribunal deberá entrar a deliberar y, aunque la nota de Telemetro se centra en el tránsito hacia esta fase clave, se espera que una vez concluyan las exposiciones la jueza cuente con un plazo legal para emitir un veredicto de primera instancia, que podría incluir sentencias condenatorias, absoluciones o un fallo mixto. Sea cual sea el resultado, el caso Odebrecht seguirá avanzando luego a instancias superiores mediante recursos y apelaciones, prolongando su impacto político y judicial.

