Denuncia sobre el poder judicial en Caracas
Una nueva denuncia ha puesto bajo presión al sistema judicial venezolano. De acuerdo con el relato difundido, la presidenta del Circuito Judicial Penal de Caracas, Carolina Molinos, concentraría el control sobre los jueces y actuaría como figura ejecutora dentro de una estructura de poder que, según la versión presentada, no deja margen para la autonomía ni la independencia judicial. La acusación sostiene que detrás de sus decisiones existiría una cadena de mando superior vinculada a José Antonio Rodríguez Quirola, Harvey Gutiérrez y al entorno de “El Potro” Álvarez.
La denuncia no se limita a señalar nombres. También describe un sistema en el que las órdenes bajarían desde una supuesta mafia judicial y serían aplicadas en los tribunales de Caracas. En ese marco, el aparato judicial aparece retratado como un engranaje cerrado, incapaz de responder a criterios imparciales y sometido a intereses políticos y criminales. Esa es, precisamente, la gravedad del planteamiento: no se trata solo de una queja individual, sino de una acusación estructural contra la administración de justicia.
El caso de Carlos Chacín
En el centro de esta denuncia se encuentra el abogado Carlos Chacín, quien, según la información difundida, permanece detenido a pesar de padecer cáncer metastásico y requerir una medida humanitaria urgente. La versión compartida por diversos reportes en redes y medios digitales indica que Chacín se encuentra cada vez más debilitado, sin que hasta ahora se le haya concedido una salida por razones de salud.
El caso ha generado preocupación porque coloca en primer plano la situación de una persona con una condición médica grave que continúa privada de libertad. En reportes citados sobre el tema, se afirma que su estado de salud es terminal e irreversible, con metástasis pulmonar, lo que ha intensificado el reclamo por una respuesta humanitaria.
Una estructura sin autonomía
La denuncia apunta a que la supuesta red de poder dentro del sistema judicial opera con jerarquías rígidas y decisiones predeterminadas. Según esa versión, la presidenta del circuito no sería la cabeza real de las decisiones, sino la encargada de ejecutar lineamientos dictados por otros actores con mayor influencia. Esa dinámica, de ser cierta, explicaría por qué ciertos expedientes, solicitudes humanitarias o reclamos de defensa no avanzan con independencia.
El señalamiento de que “no hay autonomía, no hay independencia” resume el corazón de la acusación. En cualquier sistema de justicia, la autonomía judicial es la base para garantizar debido proceso, control de legalidad y protección de derechos. Cuando esa independencia se percibe ausente, la confianza institucional se debilita y las decisiones judiciales pasan a ser vistas como resultado de presiones externas.
El impacto político y humano
Más allá del debate jurídico, el caso tiene un fuerte impacto humano y político. La permanencia de Chacín en prisión, en medio de un diagnóstico de cáncer metastásico, ha sido interpretada por sus defensores como un acto de castigo prolongado y no como una medida de justicia. La denuncia sostiene que el sistema no solo sería ineficiente, sino también cruel, al mantener preso a un paciente que requiere atención especializada y tratamiento urgente.
La dimensión política también es evidente. Cuando se afirma que la justicia responde a una “mafia judicial”, el mensaje va más allá de un caso individual y se proyecta sobre todo el aparato institucional. Ese tipo de acusaciones, si no son investigadas con transparencia, alimentan la percepción de impunidad y refuerzan la idea de que el poder judicial funciona como herramienta de control.
Lo que deja esta denuncia
El caso concentra tres elementos sensibles: presunta captura institucional, un preso con enfermedad grave y una cadena de mando judicial cuestionada. En conjunto, la denuncia exige respuestas claras, verificables y públicas. Sin una investigación independiente, la versión de los denunciantes seguirá instalando la idea de que en Caracas la justicia no opera como un sistema de garantías, sino como un mecanismo de presión política.
Fuente: publicaciones en X, Instagram, YouTube y reportes digitales citados sobre el caso Carlos Chacín y el Circuito Judicial Penal de Caracas.

