Una captura a miles de kilómetros del Caribe
El Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció este lunes la captura del petrolero Aquila II en el Océano Índico, un buque que había burlado el bloqueo naval impuesto en el Caribe desde diciembre pasado. La operación, que incluyó un abordaje sin incidentes por fuerzas especiales descendiendo desde helicópteros, marca la octava incautación de un navío sancionado bajo la administración Trump.
El Pentágono destacó en sus redes sociales que el Aquila II “operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump para los buques sancionados en el Caribe. Huyó y lo seguimos”. Aunque el comunicado no confirmó vínculos directos con Venezuela, expertos en rastreo marítimo señalan que el barco forma parte de al menos 16 que zarparon de costas venezolanas el mes pasado, tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
El Aquila II y la flota fantasma sancionada
Registrado bajo bandera panameña y propiedad de una empresa con sede en Hong Kong, el Aquila II había sido sancionado previamente por Washington por transportar petróleo ruso de forma ilícita. Durante gran parte del último año, el buque navegó con su transpondedor de radio desactivado, una táctica habitual de la llamada “flota fantasma” que evade sanciones ocultando su ubicación y cambiando banderas de conveniencia.
El Departamento de Defensa enfatizó la capacidad global de las fuerzas estadounidenses: “Ninguna otra nación en el planeta puede imponer su voluntad en ningún campo. Ya sea por tierra, aire o mar, nuestras fuerzas armadas los localizarán y harán justicia”. Esta captura se suma a otras operaciones recientes, como la del petrolero Marinera en el Atlántico Norte cerca de Islandia y el M Sophia en el Caribe, todas parte de esfuerzos para desmantelar redes de contrabando de crudo sancionado.
Contexto del bloqueo naval y la Operación Southern Spear
La incautación del Aquila II se enmarca en el bloqueo naval ordenado por Trump en diciembre de 2025, dirigido a petroleros sancionados que zarpan o se dirigen a Venezuela. Tras la captura de Maduro el 3 de enero de 2026, Washington intensificó sus operaciones para atacar las exportaciones petroleras venezolanas, que financian al régimen y aliados como Rusia e Irán.
La “flota fantasma” representa un desafío logístico: cientos de buques viejos, sin seguro ni bandera fija, que transportan crudo ilícito hacia China, India y otros mercados. Según el contralmirante David Barata en una audiencia del Congreso, las capturas representan “un porcentaje muy pequeño” de esta red, pero envían un mensaje disuasorio. El despliegue naval en el Caribe incluye portaaviones como el USS Gerald R. Ford y colaboración con la Guardia Costera y el Departamento de Seguridad Nacional.
Implicaciones para Venezuela y el comercio global de petróleo
Aunque el Pentágono no confirmó la carga del Aquila II, analistas vinculan estas operaciones al colapso de las exportaciones venezolanas, que dependen de esta flota para evadir sanciones. La captura de Maduro aceleró los esfuerzos, con al menos 16 buques saliendo de Venezuela en enero para evitar detección. Expertos como Sam Madani de TankerTrackers.com destacan que desactivar transpondedores y rutas erráticas son tácticas comunes, pero la persecución transoceánica demuestra la superioridad tecnológica estadounidense.
Estas acciones buscan no solo cortar ingresos petroleros a regímenes sancionados, sino desarticular redes de lavado y financiamiento a grupos como Hezbollah. Para el mercado global, representan volatilidad en el suministro de crudo sancionado, aunque el impacto es limitado al 1-2% del comercio mundial. El mensaje de Washington es claro: no hay escapatoria, ni siquiera en el Océano Índico.
Fuente: DW Mundo, “Estados Unidos captura en el Océano Índico un buque petrolero que escapó del bloqueo en el Caribe”, y reportes complementarios sobre la Operación Southern Spear.

