De coach motivacional a acusado de extorsión: El caso Aaron Castro Pulgar
En el universo de las redes sociales, la imagen pública puede ser tan maleable como engañosa. Aaron Elías Castro Pulgar se presenta ante sus seguidores como un coach motivacional y de desarrollo personal que «guía a las personas a alcanzar sus objetivos» y comparte «tips para tener la mente que la persona necesita en su vida». Incluso ha publicado un libro de guía motivacional. Sin embargo, detrás de esta fachada inspiradora, el medio venezolano The Freedom Post ha denunciado públicamente que Castro es el cerebro detrás de una operación de usurpación de identidad y presunta extorsión digital que afecta tanto al medio como a sus integrantes .
La doble vida digital
Mientras Aaron Castro construye su perfil de influencer motivacional desde España, paralelamente es acusado de manejar portales web fraudulentos que copian la identidad de medios legítimos con fines de extorsión. Según la denuncia del The Freedom Post, Castro creó cuentas falsas en redes sociales (@thefreedompost.ig en Instagram y @thefreedompost.tw en Twitter) para publicar «noticias malintencionadas» sobre Venezuela y figuras públicas del país. El objetivo: contactar a las personas mencionadas y exigirles pagos a cambio de eliminar la información comprometedora .
La ironía no pasa desapercibida. Un individuo que predica sobre el desarrollo personal y la integridad estaría, según estas acusaciones, financiando su carrera literaria y su estilo de vida de influencer con recursos obtenidos mediante extorsión digital .
El legado familiar: Jorge Castro Fernández
Para entender el modus operandi de Aaron Castro, es necesario mirar hacia su círculo familiar. Su padre, Jorge Elías Castro Fernández, es señalado como un extorsionador con historial judicial en Panamá. Los registros mencionados en la denuncia indican que el 29 de septiembre de 2015, Jorge Castro fue imputado por el delito «Contra la Libertad Individual» tras intentar extorsionar a Juan Miguel Henríquez Portuondo, yerno del entonces presidente panameño Laurentino Cortizo .
El caso escaló cuando se presentaron pruebas, incluyendo mensajes de WhatsApp donde Castro amenazaba con «picar a su mujer» si no accedía a sus demandas. La Fiscalía Especializada contra la Delincuencia Organizada procesó el caso bajo el oficio N° 9462, y al año siguiente, el magistrado Wilfredo Sáenz lo sentenció por extorsión y estafa mediante el oficio N° JDCP-458. Sin embargo, hasta la fecha, Jorge Castro permanece prófugo de la justicia panameña y, según fuentes allegadas al medio, se encuentra actualmente en España, posiblemente en la misma región que su hijo .
El método de extorsión heredado
El esquema que Jorge Castro perfeccionó durante años parece haberse transmitido a la siguiente generación. La estrategia consiste en crear portales web que copian la identidad de medios periodísticos legítimos, publicar información comprometedora o falsa sobre figuras públicas, y posteriormente contactar a las víctimas ofreciendo eliminar el contenido a cambio de un pago. Este modelo ha afectado a «múltiples personas públicas», según lo documentado por el medio denunciante .
Aaron Castro estaría aplicando la misma táctica desde territorio español, aprovechando la dificultad jurisdiccional para evadir consecuencias legales. La usurpación de la identidad del The Freedom Post no solo daña la reputación del medio original, sino que pone en riesgo a terceros que podrían caer en la trampa de estas cuentas falsas .
El llamado a la acción digital
The Freedom Post ha hecho un llamado público a sus lectores para denunciar las cuentas fraudulentas creadas recientemente en redes sociales. El medio enfatiza que sus valores editoriales incluyen no atacar la vida privada de las personas, distanciándose radicalmente de las prácticas atribuidas a Castro. «Lo que otros medios no se atreven a publicar» es el lema del medio, pero siempre, aseguran, dentro del marco ético del periodismo .
Este caso pone de relieve los desafíos que enfrentan los medios digitales en la era de la información: la facilidad con la que se puede clonar una identidad, la velocidad de propagación de contenido falso y la dificultad de perseguir legalmente a individuos que operan desde jurisdicciones extranjeras. Mientras Aaron Castro continúa compartiendo frases motivacionales en sus redes, las acusaciones en su contra dibujan un retrato completamente opuesto al que busca proyectar.
Fuente Original: El Faro del Morro y The Freedom Post .

